diumenge, 27 de febrer de 2011

Entonces terminé de decidir lo que quería hacer con mi vida. La maleta estaba hecha. Lo tenía todo dentro. Estaba llena de recuerdos, que mientras los metía pesaban como el plomo. Y me di cuenta de lo que quería y, por otro lado, tenía que hacer, en tal vez el último instante, un segundo antes de no tener vuelta atrás, caí. La maleta ya no pesaba. La abrí. ¿Que habría pasado? Pues lo que tenía que pasar. Los recuerdos son recuerdos, y están hechos de eso mismo, más recuerdos. Existen los vivos, y los muertos. Y, en ese momento, justo en ese momento... Sonó como un ¡Plof! una caída desgarrada y grave, aunque para mis oídos no fuese más que un tenue quejido. Abrí los ojos hasta que se me cerraron inconscientemente. No había nada. Todo lo que fue, ya no es nada. Y entonces, me di cuenta de lo que representaba esa maleta. Era yo, era exactamente yo. Una persona cansada de cargar con el peso de las vidas de todo el mundo.
Se me activó un poquito más el sentido común. Después de un rato en un coma interno, desesperado, intenté echarlo todo fuera. "Nada, que no quede nada" -Grité-. Pero ya no había nada. Se había marchado todo, solo, rápido. Parpadeé, y cuando volví a los ojos la maleta ya no estaba. No era más que un recuerdo más que me atacaba.
Me tumbé en cama boca arriba. Y grité cosas sin sentido. La ventana seguía abierta. Supongo que me escuchó bastante gente. Olía a mundo, a vida, a alegría. Olía como huele la almohada de quien más quieres. Huele como cuando consigues sacarle una sonrisa a una persona que te importa y está mal. Huele como un abrazo por la espalda o un mordisco en el cuello.
Después de tanto tiempo, me puedo sentir lo suficientemente como para decir: Soy feliz.


- Me besarás, ¿Entiendes? Y después me cogerás de la mano. ¿Sabes cómo?... Imagínate que no existe un mañana, que es nuestra última oportunidad de vivir. Me vas a abrazar, pero entiende que cuando me beses te tengo que sentir muy dentro, ¿Me explico? Quiero que me dejes sin aire.
- ¿Y por qué das tan por supuesto que yo quiero hacer todo esto?
- No lo sé, simplemente lo siento. Siempre me gustó hablar contigo, hasta que bueno, empezaste a gustarme. Hasta que lo que sentía era lo más grande que nunca había sentido. Yo... no sé, no buscaba nada más que tu felicidad, que tu bienestar, que esa sonrisita que tienes tuviese su lugar en tu cara. ¿Puedo confesarte algo?
- No si me va a hacer daño.
- No, claro que no. Siempre, siempre me gustaste. Siempre tan dulce, siempre tan inquieta. ¿Hace falta que te explique lo mucho que me gustas o lo tanto que te quiero? Si hace falta, vale, lo haré. Me gustas, me gustas más que nadie, y sí, yo también siento eso de que lo que tu sientes nadie lo hará, y también me siento feliz si tú lo eres. Es más, si no lo eres quiero desaparecer de donde cojones esté e ir a quererte, sin miedo al qué dirán. Tampoco pienso que esto se me vaya a pasar de un día para otro. Siempre tengo miedo a hablar y a decir algo que me lleve a equivocarme pero... ¿Te gusto?
- No es eso exactamente, si no que...
- ¿Me quieres?
- Tampoco, si no que...

-Calla, mujer. Lo que trato de decirte es que a mi también me has enamorado.

dilluns, 21 de febrer de 2011

Mis noches más bellas

El cielo se ha teñido con mis lágrimas y llora por mi ahora que yo no puedo. En esta noche de lluvia sin sentido, ahora que todo está perdido, que hasta el silencio se ha ido. Desde que te vi, creo en los ángeles si vuelas por las noches hasta mí, no hay dolor para tanta tristeza ni suficiente lluvia que me haga dormir. Sé que estás lejos ya de mí, allí en alguna estrella adornando con tu luz, mis noches más bellas.

Armarios con recuerdos y memorias, mi cama red en su aroma algo más de tiempo. A esta noche de lluvia sin sentido, seguiran otras de olvido condenado y maldito. Ahora yo sin ti, me apresan mis huesos como carceleros, en esta noche sin fin no hay dolor para tanta soledad ni suficiente lluvia que me pueda hacer dormir. Sé que estás lejos ya de mí, allí en alguna estrella adornando con tu luz, mis noches más bellas. Sé que estás lejos ya de mí, allí en alguna estrella adornando con tu luz, mis noches más bellas.

diumenge, 20 de febrer de 2011

"Las estrellas están ahí, solo debes mirarlas"

Cada generación construye sus mitos. Tal vez sean cuestionables y seguramente no son para todos; pero ahí están y mil argumentos racionales no bastan para hacerlos caer. Ni tienen por qué, las razones adultas no pueden con los mitos adolescentes.

Kurt Cobain no era un virtuoso. No tocaba la guitarra como su coterráneo Jimmy Hendrix, su voz no alcanzaba el tono lírico de Freddy Mercury, ni los discos de Nirvana demostraban el cuidadoso trabajo de producción de los álbumes de Pink Floyd. Tampoco era esa su intención. Tocaba a punta de tripas y corazón ; por eso él, tan débil y tan triste, se veía inmenso sobre el escenario ; por eso cualquiera puede tocar en una guitarra de palo los tres acordes de sus canciones ; por eso nadie puede tocarlos como él lo hacía.

Eso lo convirtió en leyenda. El tipo que le devolvió al rock la esencia que hace rato se había perdido entre la técnica de los músicos de conservatorio y el glamour millonario de las superestrellas, era un tipo como uno, aburrido del colegio como uno, solitario como uno, que sufría como uno y tenía los mismos pensamientos atormentados que uno puede tener a los dieciséis, a los dieciocho, a los veintitantos años. Sabía llorar suave y gritar con rabia, tuvo tres años de fama, una hija de ojos azules y una esposa a la que quiso mucho. El 18 de noviembre del 93 grabó en Nueva York el concierto acústico que le calló la boca a los que todavía estaban tan sordos que aún decían que Nirvana era ruido. El 4 de marzo del 94 tuvo una sobredosis en Roma y se llegó a decir que había muerto.

El 8 de abril, serán 17 años que lo encontraron muerto de verdad en su casa de Seattle. En el funeral, su esposa nos leyó a todos la carta suicida. Él decía “el peor crimen es fingir”, ella dijo “no, el peor crimen fue dejarnos” estamos de acuerdo con los dos. Ese momento no lo olvidaremos.

Que aleguen lo que quieran, a los viejos les da vergüenza escribir sobre sus ídolos y a los jóvenes aún les falta encontrarlos ; Kurt Cobain fue el estandarte que escogimos. Fue la voz atormentada que nos hizo saltar y cabecear y nos acompañó en las tardes tristes, con las luces apagadas es menos peligroso.


dijous, 17 de febrer de 2011

- Oye, últimamente te noto raro. ¿Te pasa algo?
- Mmm, no.
- A mi no me engañas, venga va, dímelo.
- Que no, que no me pasa nada.
- Que te conozco, venga suéltalo ya.
- Está bien. Tú lo has querido. ¿Sabes lo que me pasa? Que ya no puedo más, que cada vez que me arrimo a ti, una lágrima roza mi colchón, y ya estoy harto. Cada vez que voy hacia ti, con más cariño del que existe en el mundo, tú lo único que sabes hacer, es no hacerme caso. Que sí, está bien que algunas veces me ponga un poco pesado. Pero necesito mimos, necesito caricias, necesito que me demuestres que me quieres, que no estás conmigo por estar, porque te doy pena, necesito un “te quiero” cuando haga falta, y un “No te preocupes, yo estoy aquí” cuando también haga falta. Necesito esos mensajes, esas llamadas, para poder escuchar tu voz, necesito que me valores, necesito esas “sorpresas” que me alegran tanto el día, necesito tus besos, pero sobre todo, necesito que me quieras...

diumenge, 13 de febrer de 2011

Y me enamoré de ti.
Igual no era suficiente llevar tiempo sin sentir algo así que de repente lo sientes, y llega intenso, como ya casi no lo recordabas.
Sin sentido, como los amores de verdad los que no se explican.
Sin rumbo, como los más tristes, los que no van a ningún sitio.
Sin dejar que entiendas nada y te extrañes de sentirlo.
Viviendo, algo que está a tu lado independientemente de ti, que te hace estremecer cuando no quieres, que te hace esperar cosas que no llegarán.
Y tú lo sabes, pero no cambia nada saberlo porque es un sin sentido como los amores de verdad.
Los que te hacen preguntarte si te has vuelto loco, los que te hacen soñar...soñar demasiado... y te obligas a intentar bajar a la realidad.
Estupidamente me enamoré de ti, cuento las horas, para que lo mismo que vino, se fue para dejar atrás, sentimientos absurdos, eternos.
Pero el hoy, es lo que tenemos ahora, no el mañana y hoy puedo decir que no tengo dudas, si, incomprensiblemente, me enamoré de ti.
Lo supe, cuando te vi sonreír.

¿Renunciar a qué? ¿A ser Feliz?
Eso suena demasiado fácil para dejarlo escapar, nadie dijo que iba a ser fácil salir de ese pozo oscuro, nadie dijo que la palabra felicidad se pudiera sentir de un día a otro, ni siquiera, nadie se ha atrevido a gritarle al mundo que llora por felicidad.
Deja esa capa que te nubla la vista y no te permite contemplar lo bonito del sol, lo bonito de la vida, esa pequeña sonrisa que te hecha una persona especial, pero que esa sonrisa te alegra el día.
Permite al mundo que te enseñe lo maravilloso de los lugares prohibidos, de una mañana en el campo, del sol en tu cara, de hacer el amor hasta la madrugada, permite a la vida que te enseñe a ser feliz, a ver el paraíso en tu mundo de imperfecciones.
Cada vez que una lágrima recorre tu colchón, cada vez que tu pequeño corazón se encoje de dolor, le estás quitando esa gran oportunidad a la vida, le estás quitando una oportunidad a la felicidad.
¿Quien dijo qué fuera fácil el ser feliz? ¿Quién dijo que no lo fuera?


12 anys sense el gran Carles Sabater. En honor a ell, dos clàssics i a més a més dels pioners del rock català, SAU.

Boig per tu


El tren de mitja nit


Sempre et recordaré.

dimecres, 2 de febrer de 2011

Dicen que todo lo que sucede, sucede por una razón:

Si suspendes es porque no has estudiado. Si lloras, es porque algo te habrá pasado. Si ríes, es porque tienes motivos...
Yo no lo creo así. Porque puede que el profesor te tenga la típica "manía" y te suspenda, o puede que hayas estudiado una semana antes y cuando hayas llegado al examen te hayas puesto tan nervioso, que te quedas en blanco…

No tienes porque llorar por un motivo, puedes llorar por lo que te plazca. Y reír cuando quieras.

No todo sucede por una razón. El ejemplo que confirma la regla: yo te quiero, y no es por una razón concreta, es porque te quiero y punto.