dimecres, 9 de març de 2011

De tu mano descubrí un sentido nuevo, a tu lado el mundo se veía diferente. Aún te siento aquí, conmigo, cada vez que escucho esa canción... esa y todas las que hablan de cualquier cosa. Tu sonrisa... mil razones para quererte, tus ojos... celdas que me atrapan, sin hacer prisioneros. La vida se me ha travesado en un punto sin retorno, volviendo siempre al principio de algo nuevo, otra historia similar pero totalmente nueva para mí. Será que no aprendo o que el mundo es demasiado simple. Quiero que me lo compliques, que hagas de todo un rompecabezas solo solucionable a tu lado, porque tú eres el sentido único. El mundo se para cada vez que sonríes y se me queda mirando, expectante, y como tonto formo parte de ti. Pero eso no es malo, ganas en paciencia y aprendes que la esperanza no siempre es todo lo que necesitas. Solo sueño en volver a dormirme para soñar parte del recuerdo más dulce que tengo: al oído me susurra la importancia de lo mejor que me ha pasado en la vida, quererte. Dímelo al oído y quédate conmigo, repitamos juntos nuestros sueños, deja que este amor sea nuestro acierto.

Cada vez que te veo acercarte, cuando distingo tu sonrisa entre la multitud, cuando me miras y el resto del mundo desaparece, cuando oigo tu voz y se me ilumina la mirada, cuando estoy solo pero toda mi ropa huele a ti, cuando me acaricias, me abrazas, cuando me coges de la mano como si fuera lo más importante del mundo, cuando me apartas el pelo y hasta cuando creo que estás enfadada y tiemblo de miedo, en esos momentos, por una razón ilógica fuera de los límites de los razonamientos lógicos, la gravedad disminuye poco a poco a mi alrededor y mi cuerpo se despega del suelo sin querer, al principio me pasaba a veces, unas veces sí y otras no, pero es que ahora... nunca rozo el suelo, porque cada vez que pienso en ti vuelo.

- Necesitaba hablar contigo.
- ¿Conmigo? ¿Por?
- Nada es lo mismo.
- ¿Nada es lo mismo? ¿Desde cuándo?
- Desde que lo dejamos. Bueno, nunca lo hemos deja
do, confío en no hacerlo nunca tampoco. Pero es una expresión bastante exacta.
- ¿Exacta? Explícate… ¿Dejarlo cómo?
- Dejarlo de lado. Existen tantos problemas que solo vemos de lejos, y que en vez de ir a buscarlos para solucionarlos, nos dormimos, y dejamos que se acerquen. Cuando abrimos los ojos se han hecho demasiado grandes.
- ¿Cómo quieres solucionarlos?
- Ya no lo sé. Pensé que agarrados de la mano y dem
ostrando nuestro amor… Pero a la contra de lo que pensaba, que todo así sería más fácil, al contrario de eso... todo ha salido del revés. Solo he perdido aquello que tanto me gusta.
- ¿El qué?
- Eso.
- ¿El qué? No te entiendo.
- Eso. No tiene más, no es nada que puedas tocar, es algo abstracto. No tiene forma ni color. Pero tiene tu olor. Es ese conjunto de aún después de tanto tiempo, seguir poniéndome nervioso al verte. Yo no dudo, ni de lo que yo quiero ni de lo que tú quieres. Tampoco he dejado de quererte ni un segundo. Por eso me extraña toda esta situación.
- Por una vez, te contaré la verdad. Por una vez, sacaré lo que llevo dentro. Todo lo que piensas tú, llevo pensándolo yo mucho tiem
po. Solo que no he tenido el valor suficiente para afrontarlo. Tal vez pensé que eran cosas mías y que tú no pensarías lo mismo. Pienso que la única forma de combatirlo es demostrando nuestro amor. Pero hay que derribar algo antes. Y es lo que tú has hecho… y te lo agradezco. Teníamos que tener claro los dos que teníamos un problema. A partir de ahí, es recuperarlo. Tengo claro que después de todo lo vivido, ni loca me arriesgo a perderte. Perderte a ti, sería lo peor que me podría pasar. Sería una locura, sería como tirarme desde un acantilado. Lo más seguro que tengo en este mundo, es que te quiero. Es que estaremos juntos siempre. Es que estaremos juntos más que siempre. Es que nunca te dejaré de querer.
- Oye...
- Si es que tú vuelves a sentirte nervioso, yo ahora no puedo seguir de pie sin tambalearme.
- No caigas sin mí, no intentes hacerlo. No te doy ni tan siquiera la oportunidad.

«En la jungla social de la existencia humana uno no puede sentirse vivo si no retiene un sentimiento de identidad», escribió Erik Erikson. Será por eso que, cada vez más, parecemos una marca publicitaria.

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