dijous, 20 de gener de 2011

No puedo, no puedo seguir mi camino sin decirte que te quiero, que tu eres lo único que le da sentido a mi vida, que aunque me pasen las mejores cosas que pueden pasar a una persona en un día, si no te veo, será un día gris, no puedo dejar de pensar en ti, has esclavizado mis pensamientos, me has trastornado. Has pasado mis rutinas a etapas inesperadas, de repente apareces y me dices cualquier tontería, y de repente apareces y haces ver que no me ves. Me encantas, me encanta tu indecisión, no estoy solo en esto, no soy el único indeciso en esta relación, si se le puede llamar así. Por un momento, pienso que estás pasando por la misma situación que yo, me quieres, pero después de todo lo sucedido te da miedo lo que yo pueda llegar a sentir por ti. Tendremos que esperar a que se agote la paciencia de alguno de los dos, y cuando alguno de el primer paso, quizás nuestras vidas puedan dar un cambio radical.


Tú sabes que me encanta soñar, siempre me gusta ir a dormir tarde, así tengo más sueño y en cuanto cierre los ojos, te puedo ver enseguida junto a mí…. Qué más da, que no sea verdad, qué más da, que después en la realidad no tenga el valor ni de mirarte por las cosas vergonzosas que he llegado a hacer por ti, que más da, que a ti en realidad te guste otro y que yo para ti solo sea un amigo, qué más da, que todo sea mi imaginación y mis deseos. Aunque sea en sueños, estoy contigo, tu me quieres, me abrazas, me ayudas en todo, en sueños, pero lo haces, pareces tan real, parece todo tan real, que a veces me lo creo y me siento tan mal al despertar, y al darme cuenta de la verdad. Pero da igual, cada noche, cuando vaya a dormir, te esperaré con impaciencia para creérmelo una vez más o si no, esperaré a salir de casa i entrar en nuestro juego de miradas en el que te miro, me miras. Aparto la mirada, tu también. Te vuelvo a mirar, me vuelves a mirar. Nos mantenemos 5 segundos. Miro a todas partes, intentando disimular. Miras por todas partes, intentando disimular. De repente, disimuladamente, te miro y tú también lo haces. Me río. Tú también te ríes. Me toco el pelo y te tocas el pelo. Te vuelvo a mirar. Me vuelves a mirar. Y así, repetitivamente, empieza nuestro juego de miradas.

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