diumenge, 30 de gener de 2011

El problema es cuando te enamoras. Cuando para ti, no existe otra persona, solo ella. Cuando en tu mente, solo esta presente su sonrisa, cuando ves que su mirada es única, y su sonrisa te hace especial. Cuando te das cuenta, de que no puedes vivir sin verla, sin hablarla, sin llamarla, sin tocarla... Cuando llegas a eso, y la persona no siente lo mismo, es un gran problema; es una putada. Despertar y pensar en ti, tomarme el café al desayunar y que vea tu cara en la taza, llegar al instituto y sólo tener ojos para ti, verte alejarte poco a poco al salir del instituto, comer y que la comida me sepa a ti, sentarme en la silla y solo poder pensar en ti, salir a la calle y buscarte hasta debajo de las piedras, cenar y que la comida me huela ti, acostarme y pensar en ti... ¿Y aún crees que no te quiero?

Porque cuando estoy contigo olvido todo lo que tengo a mi alrededor... porque solo me importas tu... porque cuando me abrazas me siento protegido... porque cuando me dices que me quieres solo un poquito, se te pone esa sonrisa traviesa que tanto me gusta... porque cuando te enfadas te pones nerviosa y empiezas a hacer gestos que hacen que me acuerde de porque me gustas tanto... porque me gustaría despertarme por las mañanas y tenerte a mi lado, mirarte y sentirme la persona mas feliz del mundo por tenerte... porque con el mas mínimo roce haces que se me ponga la gallina de piel... porque cuando me miras siento que mi corazón late y late mas fuerte... porque me jode tener esta presión en el cuerpo y estar ciego por solo querer verte a ti... porque sabia que ibas a volver... porque has sido lo más importante que he tenido en mucho tiempo... porque no sabes todo lo que te he echado de menos en estos fines de semana... porque solo me importas tú y nadie más...



- Bueno, adiós. Has sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
- Ah... me olvidaba decirte que...
- Dilo.
-... Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
- ¿A decir qué?
- Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca. Solo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.

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