dimecres, 26 de gener de 2011

La vida se cae, y tú con ella detrás, te haces daño, heridas y te dan ganas de llorar, y lloras. Otras veces, la vida sonríe, ríe, canta y es tan feliz, que se le olvida el daño de sus caídas y a ti también. Hay personas que ponen las trampas, las piedras y... otras que van por delante de tu camino y te las van quitando, pero, sin que te des cuenta. Y en un momento están a tu lado para ver como sonríes al no caerte con ellas. Podemos elegir a cualquier persona en nuestra vida, pero, mientras avanzas por el camino hasta tu final, te das cuenta de qué tipo de personas tienes a tu lado vas quitando, vas poniendo y esto sigue (cicle infernal de les amistats)... En el momento en el que caes con la misma piedra, o te vuelves a hacer un daño tremendo, sabrás más o menos esquivarlas y sabrás ver, por qué piedras merece la pena caer y, te darás cuenta, de que casi no merece la pena caer por ninguna, porque solo tienes una vida, una razón para sonreír y esa es vivir. La vida, en definitiva son un par de cosas: elegir, sonreír y siempre, siempre, siempre; "pá lante, ¿no? … ¿O montamos una mesa y yastá?".

El problema es cuando te enamoras. Cuando para ti, no existe otra persona, solo ella. Cuando en tu mente, solo esta presente su sonrisa, cuando ves que su mirada es única, y su sonreír te hace especial. Cuando te das cuenta, de que no puedes vivir sin verla, sin hablarla, sin llamarla, sin tocarla... Cuando llegas a esos limites, y la persona no siente lo mismo, es un gran problema, es una putada pero con el tiempo te das cuenta de las cosas verdaderamente importantes.

- Las palabras se las lleva el viento…
- ¿Todas?
- Sí.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Yo no estaría tan seguro…
- ¿Por qué?
- Por que... te quiero, y eso nunca se lo podrá llevar el viento.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque te lo recordaré todos los días de mi vida.

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